Aplicados a muñeca o brocha, los aceites de linaza cocida y tung penetran profundamente, nutren fibras y se endurecen por oxidación lenta. Con pigmentos minerales al agua, regulan tono sin ocultar veta. El excedente siempre se retira, evitando superficies pegajosas y acumulaciones que atraerían polvo innecesariamente.
La goma laca descerada, aplicada a muñequilla, sella de manera ligera y aporta brillo cálido fácilmente reparable. Las tintes al agua de baja migración, probadas siempre en zonas ocultas, permiten ajustar matices. Combinadas con cera, brindan tacto sedoso sin bloquear la respiración natural del soporte.